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UNIVERSO COMIC PRESENTA

Resenas

RESEÑAS COMIQUERAS


 

EL TERRESTRE INVENCIBLE. de Manuel Gago

El Terrestre Invencible es un serial de Manuel Gago publicado en la revista S.O.S en el año 1951.

Es una obra poco conocida, de la que sólo existe un recopilatorio editado por El Boletín y que tal vez haya pasado desapercibida para la gente, al igual que ha ocurrido con seriales como “La reina que no quiso morir” o “El Caballero Valor”.


Como suele pasar en las series de ciencia ficción, nos vamos a encontrar con situaciones que a día de hoy resultan absurdas o incluso obsoletas, y es que el enfoque que se hacía en los años 50 de lo que sería el futuro y de sus adelantos tecnológicos, no resiste demasiado bien el paso del tiempo, con lo que es aconsejable analizar la serie dentro del contexto de su época.

Sinópsis: 
Ricardo Toledo, campeón de lucha español, es raptado junto a varios amigos suyos por un grupo de alienígenas que invaden la tierra con el objeto de obtener información que sea útil para la invasión.
A partir de aquí se desarrollan una serie de aventuras en donde vemos todo tipo de seres extravagantes, animales fantásticos y una ciencia ficción un tanto peculiar.
Es una obra en donde Gago mezcla elementos fantásticos de su propia cosecha pero influenciado por Alex Raymond, cosa que se ve claramente en el primer capítulo, puesto que guarda cierta similitud con la primera historia de Flash Gordon.

No es la primera vez que se notan estas influencias de Raymond, ya que todos conocemos las similitudes del traje del Guerrero del Antifaz con uno que lleva Flash Gordon en una de sus aventuras o ciertos parecidos “razonables” entre el Misterioso X y el Agente Secreto X-9.


Los personajes:
Con guión de Pedro Quesada, en esta ocasión los personajes se ajustan a ciertos arquetipos de la época y son completamente planos, no hay mucho que analizar, aquí el bueno es muy bueno y el malo es malísimo.
El protagonista se llama Ricardo Toledo, ya lo hemos comentado, y se convierte en el azote de los alienígenas.
El villano de la serie es un emperador llamado Zeing, que guarda ciertas similitudes con el Emperador Ming y por supuesto, no puede faltar el personaje femenino, la novia de Ricardo que apenas aparece en la serie y no aporta gran cosa.
Estamos ante una serie corta, y el argumento tampoco da mucho de si.

El dibujo:
La serie se publica en formato tabloide dentro de la revista S.O.S, a cuatro páginas por número.
Tiene mucho mérito la elaboración del dibujo puesto que el tabloide se compone de cuatro tiras, ajustadísimas, en donde poco se puede lucir el dibujante, que por otra parte, en esa época ya empezaba a dar muestras de cansancio debido a lo saturado que estaba.

La  censura:
Nuevamente vemos cosas que se pasan por alto, como una insinuación explicita de un personaje femenino hacia el protagonista, pero sobre todo ciertas dosis de violencia  que años más tarde hubieran sido impensables debido al recrudecimiento de la censura.
Dos detalles un pelín escabrosos:
1. La forma que tienen los alienígenas (de forma completamente humanoide, dicho sea de paso) de ajusticiar a los traidores: les suben a un cohete y los mandan contra el sol, esto es un detalle muy bueno por parte del guionista.
2. En el último capítulo se ve  claramente como el villano de la serie, el emperador Zeing, asesina a una mujer que está enamorada del protagonista, resolviendo así el triángulo amoroso que no debe de faltar en toda serie de la época que se precie.


Estamos ante una serie bastante esquemática, en donde el bien triunfa sobre el mal, en donde no hay tonos grises, o todos muy buenos o todos muy malos, y con un final feliz en donde un dictador malvado es derrocado para colocar en su lugar a una emperatriz buena y bondadosa.
Podríamos ver un mensaje encubierto debido a la situación política de España en aquella época pero no da la sensación.
Con todo esto, la serie tiene cierto interés para los aficionados a este dibujante, además de un dibujo correcto, teniendo en cuenta la estrechez de las viñetas, Gago hace gala de unas buenas dosis de imaginación salpicando la serie de todo tipo de bichos raros que no dejan de tener cierta gracia.

Para los aficionados a la obra de Manuel Gago, teniendo en cuenta la rareza de estos relatos cortos, considero que es una obra muy interesante.


José Ramón Álvarez Garcia

 

BATMAN # 348 SHADOW PLAY. Gerry Conway / Gene Colan

Hoy vamos a hablar de un cómic de Batman de principios de los ochenta, Batman # 348 titulado “Shadow Play” y que está guionizado por Gerry Conway y dibujado por el genial Gene Colan.
Gene Colan aterriza en Batman en el número 340, dibuja también en la colección de Detective Comics, puesto que las historias en muchas ocasiones van saltando de una colección a otra y en Batman sería el quinto número que dibuja.
En Detective Comics, a estas alturas, solamente había dibujado los números 510 y 512.

De cara al lector español, que siga las series según se publican en España, conviene avisar que esta época coincide con el paso de Bruguera al volumen 1 de Zinco, aquel que dura 20 números y es de formato revista, cuando Zinco todavía no había adoptado el formato de cómic book.

De cara a lectores más jóvenes, que no estén familiarizados con el personaje de finales de los 70 y principios de los 80, conviene explicar ciertas cosas para poner la historia en contexto, ya que si no sería más difícil analizarla.
A mediados de los años 70 la colecciones de Batman y Detective Comics experimentan ciertos cambios, y es que nos encontramos con un Batman en donde los guionistas hacen un gran énfasis en su faceta detectivesca, y sobre todo en ser un héroe solitario, y es que Robin en aquella época iba a la universidad y por otro lado actuaba con los Jóvenes Titanes, de forma que aparecía de manera muy esporádica en la serie, en donde de vez en cuando tendríamos historias cortas en forma de complemento en donde precisamente Robin era el protagonista.
Por otra parte, durante estos números, la serie tiene una subtrama paralela a la acción principal del cómic, que en raras ocasiones suelen ser sagas largas, sino más bien historias de uno o dos números de duración en donde pueden perfectamente continuarse de Batman a Detective Comics, “obligando” al lector de aquella época a comprarse las dos series.
Hay varios personajes secundarios importantes, como Lucius Fox, el ejecutivo que apoya a Bruce Wayne en Industrias Wayne, Alfred, el mayordomo, que tiene un papel muy activo en las historias, no se dedica a quedarse en la mansión y ya que estamos, la mansión Wayne.


Durante una época muy larga, Bruce Wayne abandona la mansión para irse a vivir a un ático en el centro de Gotham, con el pretexto de que así llegaría antes al auxilio de cualquier amenaza que hubiese en la ciudad, y es precisamente en este número cuando vuelve definitivamente a la mansión, con lo cual es importante.
Ya desde hacía unos números había vuelto a aparecer Robin con cierta frecuencia, Lucius Fox sin embargo iba quedando aparcado de la serie, y es que Bruce Wayne había delegado sus funciones de presidente de industrias Wayne en el bueno de Lucius.

En este número que nos ocupa, el protagonista es Man Bat, y viene a cerrar una historia anterior narrada en los números 341 y 342 dibujados por Irv Novick, otro gran dibujante de aquella época.

Man Bat es un personaje que hace su primera aparición en Detective Comics, en el 400, y es un científico llamado Kirk Langstrom que ha experimentado con un suero que le ha convertido en un murciélago, amplificando ciertos sentidos, pero que también le provoca un problema puesto que su parte animal va dominando a la parte humana.
Cuando la parte humana todavía tiene el control, Man Bat intenta ser un luchador contra el crimen, emulando a Batman, pero al final acaba luchando contra él y Batman se ve en un problema, puesto que estamos hablando de un enfermo, no de un villano, situación que también vive con Dos Caras.

En los números 341 y 342, Man Bat se mete en la mansión de Wayne, la cual en ese momento está abandonada, y después de una lucha entre ambos, el personaje de Man Bat queda aparcado, para retomar otro tipo de argumentos.
Pues bien, en este número 348, Francine Langstrom la mujer de Man Bat, se presenta en la mansión Wayne para pedir ayuda, y es que prometieron ayudarle y lleva tiempo en paradero desconocido.
Batman se lleva a la hija de Man Bat con él a buscar a su padre a las cuevas que hay debajo de la mansión con la esperanza de que al verla entre en shock y reaccione, recuperando la cordura.
Veremos una lucha entre ambos personajes en donde Gene Colan se luce con los lápices, y es que su trabajo en Tomb of Dracula aquí se nota y mucho, ya que el escenario en donde se presenta la pelea entre ambos son las oscuras cuevas y le da un aspecto al personaje de Man Bat que recuerda bastante al de un vampiro, incluso veremos una viñeta en donde a Batman parece que le han salido colmillos.
Man Bat agarra a su hija, se la lleva con él golpeando a Batman y a pesar de su salvajismo y su falta de entendimiento, el contacto con su hija le hará finalmente entrar en razón, momento que aprovecha Batman para inyectarle un antídoto que le haga volver a la normalidad.
Con esto se cierra un arco argumental y vamos viendo como Gene Colan se hace con la serie, en donde no tardaría en introducir su tema favorito, el vampirismo.
Estaría bien una reedición de este material ya que es difícil de conseguir actualmente.

José Ramón Álvarez Garcia

 

JUAN MESTIZO. Vicente Vañó Ibarra

El tebeo español de posguerra ha dejado un amplio abanico de series ambientadas en el lejano oeste.
De todos son conocidas series como El Pequeño Luchador, El Temerario o El Pistolero Justiciero, de Manuel Gago, Apache, Flecha Roja o Yuki el Temerario, en donde la temática y el enfoque histórico, si es que se le puede llamar así, cambia por completo.
Y es que cuando hablamos del oeste, y más hacia finales de los 40 o principios de los 50, te sueles encontrar con un escenario en donde los blancos van a colonizar unas tierras desaprovechadas por sus habitantes, a los cuales se les presenta como seres violentos y crueles, en definitiva, una visión muy inexacta de la realidad.
A raíz de series como Apache o Yuki el Temerario, la visión de los historietistas españoles cambia bastante, y los protagonistas de estas historias ahora suelen ser los indios, los cuales se enfrentan en una lucha desigual a los blancos.
Culturas distintas, lucha desigual en donde nos hacemos a la idea de cómo puede acabar la cosa.
Es en este marco precisamente en donde nos encontramos a un personaje muy poco conocido, debido a su brevedad y a la forma en la que se publica:

Juan Mestizo.

Juan Mestizo es un personaje que aparece en forma de serial por entregas en la revista Jaimito, de la Editorial Valenciana, entre los números impares que van desde el 1563 hasta el 1585.
Estamos ante una serie muy breve cuyo creador es Vicente Vañó Ibarra, que casualmente es quien realiza las portadas de la reedición vertical de Yuki el Temerario, otra serie del oeste, de ahí que el personaje de Juan Mestizo se parezca ligeramente a la versión de Yuki que veremos en dichas portadas de los años 70.

Sinopsis:
Dos forajidos matan a una pareja formada por un blanco y una india, desde el primer momento se deja ver el odio de los blancos hacia la india y de una forma un tanto irracional acaban con la pareja, sin darse cuenta de que en el carromato en el que viajan dejan a un recién nacido.
Este es encontrado por un indio Dakota y llevado a su campamento. El indio recoge las pertenencias de los padres para que en un futuro pueda conocer sus orígenes, y es educado bajo las costumbres indias.
Al crecer, el jefe de los dakotas le avisa que se avecina un futuro muy problemático ya que los blancos van a venir a arrebatarles sus tierras y habrá una guerra, y para evitar enfrentar al joven mestizo con los blancos y ponerle en una situación comprometedora, le invita a abandonar la tribu y buscar su destino.

En aventuras sucesivas a Juan Mestizo se le une un personaje llamado Arquímedes y lo mismo veremos aventuras en donde ayuda a blancos contra indios o al revés, en donde los blancos suelen ser los delincuentes y quienes cometen injusticias, y es que el ser mestizo en el lejano oeste representaba un problema de integración muy difícil de resolver, y es algo que la serie trata bastante bien.

En cuanto al autor, Vicente Vañó Ibarra.
Hijo de Eduardo Vañó Pastor, el creador de Roberto Alcázar y Pedrín y hermano del dibujante Eduardo Vañó Ibarra, al que se le conoce por dibujar algún cuadernillo de Roberto Alcázar y Pedrín, en la última época, pero donde más ha destacado en mi opinión es como portadista en series como Yuki el Temerario, las primeras portadas del Pequeño Luchador, Kid Tejano, Comandos en Acción o Luchadores del espacio.

También ha realizado las ilustraciones que venían en las contraportadas de tebeos del oeste como Yuki el Temerario, Western o el Pequeño Luchador.

José Ramón Álvarez Garcia

 

ESTACIÓN 16. Hermann Huppen


"Mayo de 1997, Rusia, al norte del Círculo Polar Ártico. Un novato de una patrulla fronteriza recibe una señal de socorro de la Estación 16, que lleva mucho tiempo abandonada. Nadie vive ahí desde la era dorada de las pruebas nucleares que se realizaron treinta años atrás. Cuando su escuadrón y él van volando a investigar la llamada, se topan con un herido que afirma que el novato lo ha atacado. ¡Y de repente una explosión nuclear ilumina el cielo!
Estación 16 es una obra de Hermann, guionizada por su hijo Yves. En esta obra, el creador de obras maestras como las Torres de Bois Maury, Jeremiah o Comanche, realiza una mezcla de géneros, el terror y la ciencia ficción, ya que toca el tema de las paradojas temporales, todo ello enmarcado en un marco histórico y en una localización real: las Islas de Nueva Zembla, en Rusia"



Antes de profundizar en la obra, conviene explicar a los lectores que los rusos, desde 1940, desarrollan un proyecto armamentístico que culmina en 1949 con el lanzamiento de la primera bomba nuclear, la RDS-1, en el sitio de pruebas de Semipalatinsk y hasta 1963 realizaron numerosos ensayos con armas cada vez más potentes.
En el cómic, Yves nos traslada a la isla de Nueva Zembla, la cual fue objeto de numerosas pruebas en el año 1961.

Dicho esto, a partir de aquí, cada cual puede dar rienda suelta a la imaginación, pero el marco en donde se desarrolla la historia es muy sugerente: la Rusia comunista, armas nucleares, cómo estos experimentos afectan al clima, a la gente, cómo además podríamos pensar que también se experimente con cobayas humanas, todo esto amparado desde el gobierno de la época.

La historia arranca en una base rusa, cuando un soldado recibe un mensaje de auxilio por radio, de una zona en donde en teoría hace años que no hay nadie, solamente un cuartel destartalado y vacio, un vestigio del antiguo régimen comunista.
El impulso inmediato es no hacer caso de esa llamada pero por otra parte, el sentido del deber de los soldados les obliga a comprobarla, por si acaso realmente haya alguien en peligro.
A partir de aquí, Hermann va a jugar muchísimo con los paisajes para transmitir al lector la sensación de peligro e inseguridad, ya que nos mostrará un sitio completamente desolado y vacio, pero…

Los experimentos nucleares de la zona han creado un bucle temporal y los protagonistas van de su corriente temporal hacia atrás, repitiéndose el bucle varias veces.
El cambio del paisaje, pasando de unas instalaciones destrozadas a otras nuevas, los frascos que contienen órganos conservados en formol, soldados con las cuencas vacías que parecen zombis los cuales les atacan. Y una evolución de la historia muy propia de las películas de terror en donde poco a poco van muriendo los miembros de un grupo, quedando solo uno.


Mezclado con todo esto, tendremos un ambiente sórdido propio de la Rusia de Stalin, en donde se realizan experimentos médicos con cobayas humanas, encaminados a mejorar la capacidad de combate de los soldados rusos, y es que la antigua Estación 16 en realidad era un centro de experimentos médicos, bueno, era y tal vez siga siendo..

El final de la historia es propio de una película de terror, por lo inesperado y por el brillante giro argumental que le da el guionista.
No voy a contar nada porque sería destripar la historia y le quitaría la gracia al asunto.
José Ramón Álvarez Garcia


 

El Hijo de las Galeras. Manuel Gago.


En 1950 bajo el sello de la Editorial Garga, salía a la luz la colección del Hijo de las Galeras.



De formato vertical, al igual que las otras tres series de la editorial, el Misterioso X, el Rey del Oeste y el Libertador, de las cuatro series fue la más corta, tan sólo 16 ejemplares.

El guionista, en esta ocasión, es Pablo Gago, hermano de Manuel y guionista también de Purk el Hombre de Piedra.



Esta serie se desarrolla en el siglo XVII y recuerda a una serie anterior, dibujada para la editorial Toray, “El Espadachín de Hierro”, ya que la temática es similar: Piratas y corsarios mezclados con intrigas palaciegas y entuertos familiares.
El protagonista de la serie se llama Jorge Brill, y originalmente es un nombre inglés el cual está enamorado de Isabel de Montagne.
Las familias de estos jóvenes están enemistadas y al pedir Jorge la mano de Isabel, se bate en duelo con el padre de esta, el Marqués de Montagne, dejándole herido.
Como consecuencia de este incidente, tanto Jorge como su padre son condenados a galeras. El padre de Jorge muere, y este provoca una rebelión entre los galeotes, haciéndose corsario, teniendo como finalidad liberar a todos los galeotes que se encuentra por el camino.

Si analizamos esta premisa, veremos que se cumplen varios de las características de las series de la época.

1. Origen noble del protagonista, ya que no siempre ha sido corsario.
2. Un amor imposible, como pasase en el Guerrero del Antifaz.
3. El motor de la serie consiste en la búsqueda del protagonista por recuperar su estatus, ya que ha sido desposeído de sus bienes y en hacer justicia, puesto que aspira de forma un tanto romántica a liberar a todos los galeotes.
El personaje aunque se defina como corsario, en realidad no lo es, estamos ante una situación similar a la que veremos en la serie del Corsario sin Rostro. Es un fuera de la ley, con sentimientos nobles y buenas intenciones, que combate la injusticia, pero técnicamente no es un corsario.




El desarrollo de los argumentos recuerda a Purk, se nota la mano de Pablo Gago en cuanto a que vemos muchas peleas, carreras, persecuciones y personajes que pasan muy de puntillas por la serie, sin que se profundice en los mismos.

La serie, por otro lado, dejará de un lado las escenas en el mar y evolucionará más hacia un entramado de intrigas palaciegas, ya que el Marqués de Montagne se convierte en el principal enemigo del protagonista y todo va a girar en torno a este personaje y las diversas maquinaciones que hará para hacerle la vida imposible al personaje principal.




En cuanto a los personajes que acompañan al Hijo de las Galeras, hay varios:

Matasiete: Lugarteniente de este, que desempeña el rol de forzudo.
Sofía: Hermana de Matasiete, la cual ama al protagonista pero no es correspondida y acaba casándose con otro corsario.
Isabel de Montagne: Novia del protagonista, muy similar a otro personaje que aparecerá años después en otra serie, Paulina, la novia del Espadachín Enmascarado.
El Duque de Montagne: Padre de Isabel.
Satanás: Otro personaje importante, con el que el Hijo de las Galeras combatirá con frecuencia a lo largo de los 16 cuadernillos.

La serie finalizaría rápidamente, como la andadura de la editorial Garga, la cual dura un año por diversos motivos, en parte porque estas series no alcanzan la calidad de otras obras anteriores de Manuel Gago y en parte porque ya se estaba preparando otro proyecto editorial llamado Editorial Maga.

De la serie destacaría las portadas, de formato vertical, a diferencia de las de Valenciana.
Probablemente no sea de las mejores series de Gago pero no deja de ser algo curioso y que no conviene dejar en el olvido.


José Ramón Álvarez García.


 

El Corsario sin Rostro. Manuel Gago.

El Corsario sin Rostro es una serie de aventuras dibujada por Manuel Gago para la editorial Maga en el año 1959 y que consta de 42 ejemplares.

Nos encontramos con una serie cuyo tema central es el mar y la piratería, temas que ya fueron tratados por Manuel Gago en series como El Espadachín Enmascarado, por poner un ejemplo, y se enmarcaría dentro del siglo XVII, en donde las colonias españolas en América son amenazadas continuamente por los piratas.

El protagonista de la obra se llama Alberto Santaña, el cual es capitán de un galeón español y se hace a la mar con el objetivo de buscar a su hermano Ricardo, desaparecido hace años.


La primera página de la colección ya nos da una pista de algunas de las características de esta serie.

  • El protagonista tiene dos compañeros. Siguiendo la moda impuesta por Víctor Mora en el Capitán  Trueno, Alberto Santaña va acompañado de un  forzudo y un joven, los cuales dan un contrapunto  cómico a la serie en mi opinión un tanto desafortunado.
  • Es una serie con ciertas dosis de violencia, de ahí que la mezcla entre el corte dramático heredado de la década anterior y la fórmula de personajes que se pone de moda a finales de los años 50 tenga un efecto extraño en la serie.
  • Las distribución de viñetas es muy  dinámica. Se abandona la monotonía de dos tiras por página y  esto favorece y mucho el apartado gráfico de la serie, en donde Gago brilla con luz propia.


¿ Quien es el Corsario sin Rostro ? por que claro, si el protagonista es el capitán de un galeón español, conviene explicar bien la trama. 
Aviso que si no has leído la colección debes andar con cautela, pero pienso que el término spoiler no es aplicable a una serie que tiene 50 años de antiguedad.

El Corsario sin Rostro es una personaje misterioso que surca los mares y combate a los piratas. Hay  ciertas dudas de quien puede ser y lo primero, lo más obvio, es pensar que seria Ricardo Santaña, el hermano del protagonista de la serie, ya que la aparición de este misterioso personaje tiene lugar poco tiempo después de la desaparición de Ricardo.

En el primer número vamos a tener un enredo familiar acompañando a esta historia, y es que el padre de los Santaña es propietario de una plantación en Cuba, allí vive Isabel, la novia de Ricardo, a su vez tienen un primo llamado Jacobo  que está enamorado de Isabel y en un flashback nos revelan que la partida de Ricardo pudo ser debida a que su hermano amaba a su prometida, en fin... todo un lío propio de una telenovela.


Las motivaciones del protagonista pasan por encontrar a su hermano y combatir a los piratas, una cosa le lleva a la otra. La identidad del Corsario sin Rostro es motivo continúo de especulación por parte de los lectores y nada es lo que parece, en ese sentido recuerda mucho a otra serie de Gago, más antigua, llamada "El Misterioso X".

Estamos ante una serie en donde el protagonismo es compartido por dos personajes, en donde se juega mucho con la relación entre ellos y en donde lo que parece muy evidente a lo mejor no lo es tanto.

Distintos enemigos, personajes nuevos que van apareciendo, triángulos amorosos, todos los ingredientes típicos en la obra de Gago los vais a tener aquí. Temas polémicos como el tráfico de esclavos o el papel de los personajes femeninos dentro de la obra, en donde no nos limitamos a al estereotipo tan usado de mujeres floreros si no que también veremos mujeres luchadoras y agresivas que no dudan en acompañar al héroe en todas sus aventuras sin importarles el peligro, como es el caso de Catalina.

Hemos hablado de varias influencias de obras anteriores de Gago, como podrían ser el Misterioso X o El Espadachín Enmascarado, pero también quería destacar una probable influencia del Capitán Misterio, de Freixas, y es que el atuendo del Corsario sin Rostro varía a lo largo de la serie,cosa comprensible ya que una capa y un sombrero no son muy prácticos para ir por la selva o nadar cuando el barco se va a pique.


En definitiva, una serie interesante, muy bien dibujada y que rompe ciertos esquemas de personajes vistos en series anteriores.

José Ramón Álvarez García

 

El Misterioso X . Manuel Gago.
El Misterioso X es una serie de cuadernillos de aventuras dibujada por Manuel Gago, el creador del Guerrero del Antifaz, en el año 1950, ayudado por Pablo Gago en los guiones, y que pertenece a la Editorial Garga.
La editorial Garga fué un proyecto personal de la familia Gago en donde intentaron compaginar su trabajo con la Editorial Valenciana publicando series de forma paralela a las que allí se editaban. Teniendo en cuenta el volumen de trabajo que ya por esa época tenía Manuel Gago, la tarea era complicadísima y además tampoco es que fuese económicamente muy rentable.
La editorial Garga tuvo cuatro series en los años 50: El Libertador, El Hijo de las Galeras, El Rey del Oeste y El Misterioso X, todas de duración muy corta y salvo la serie del Libertador, presentaban un formato de revista el cual no era muy habitual en aquella época, ya que predominaba el cuadernillo apaisado.


 El Misterioso X es una serie que se sale de la temática habitual de las series de capa y espada, de piratas o de fantasías ambientadas en la prehistoria y nos traslada a una época actual ( en el momento en que se publica)  con un ambiente policiaco que roza el género negro.
En esta colección vamos a ver la lucha de un personaje enmascarado contra el crimen organizado, movido más  por la venganza personal que por un sentimiento de justicia, ya que su novia fue asesinada por la banda del Encapuchado, uno de los principales villanos de la serie.
Alrededor de este personaje vamos a tener a un periodista llamado Robert Morgan, el cual siempre está informado de los movimientos del “Misterioso X” y en un primer momento se juega con la posibilidad de que este periodista sea la persona que está detrás del enmascarado, siendo perseguido y amenazado por las distintas  bandas  de delincuentes  que vamos a ver desfilar a lo largo de los treinta  ejemplares que forman la  colección.
Por otro lado, este personaje tiene un hermano, David Morgan, el cual  tiene una agencia de detectives y también parece estar relacionado con el Misterioso X ya que siempre aparece cerca de él.
Los enmascarados justicieros siempre han generado la desconfianza de las fuerzas de la ley, y en este caso no iba a ser menos, ya que el tercer personaje en importancia de la serie es Richard Mc Lean, inspector de policía que combate contra el crimen no con demasiado acierto y que empieza a sospechar de los dos hermanos, ya que es evidente  que alguna relación tienen que tener con el misterioso enmascarado.

Esta serie presenta bastantes innovaciones en relación con otras series de la época, primero en cuanto a los roles de los personajes, ya que el que en un primer momento parece el protagonista, Robert Morgan, va dejando paso progresivamente a su otro hermano.
Uno de los ganchos de la serie consistía en averiguar  la identidad secreta del Misterioso X y de los distintos villanos que van apareciendo, y para eso había un concurso en las contraportadas de los tebeos en donde se invitaba a participar a los jóvenes lectores y se entregaban distintos premios si estos acertaban la identidad secreta del personaje de turno.

La censura  y el Misterioso X.
Estamos ante un personaje marcado por un suceso traumático: el asesinato de su novia a manos de la banda del Encapuchado, personaje que por otro lado es propietario de un prestigioso periódico.
Esto hace que su carácter sea muy complejo, y ayudado por un grupo de colaboradores no dude en falsear pruebas ante la policía, chantajear a ex convictos, matar a gente a sangre fría y aislarse de la gente que le rodea con tal de perseguir su afán de venganza.
Por otro lado vamos a ver historias en donde científicos locos  experimentan con seres humanos, bandas de gangsters se eliminan entre sí gracias a las intrigas del protagonista y diversos asesinatos a sangre fría o incluso podremos ver como el protagonista tirotea por la espalda a un grupo de gangsters.  El tratamiento de los protagonistas hacia personas de otras razas también es digno de estudio.

En cuanto a la ambientación histórica o a la fidelidad de ciertos elementos, choca un poco ver ambientes urbanos con casas bajas en bosques próximos a la ciudad, pero si es una serie bien trabajada en cuanto a vehículos o armamentos.
Las series de aquella época evolucionaban en función de sus ventas, y esto podía hacer que sus guiones fuesen apresurados en determinados momentos.
En el Misterioso X se observa perfectamente  como en un primer momento vamos a presenciar arcos argumentales de cinco números, cada uno con su villano de identidad misteriosa y su concurso correspondiente  y al llegar al número 20, las historias empiezan a ser muy cortas, de forma que en cualquier momento se le pudiese dar un final coherente.
No es la serie más conocida de Manuel Gago pero si es una serie interesante en donde se pueden apreciar influencias de lecturas americanas y que no deja ser una curiosidad que merece la pena conocer.
José Ramón Álvarez García.
 

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